2 de junio de 2010

ESCENAS DE SILLAMREM (Las Alcantarillas. Parte I).



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Capítulo XV
Las alcantarillas (Parte I)

Por Gabriel Guerrero Gómez.
«EL IMPERIO ES EL PRIMER EXPORTADOR DEL PRODUCTO MÁS BENEFICIOSO DE LA HISTORIA: LA GUERRA. SOLO ESTAMOS CUMPLIENDO CON LA TRADICIÓN DE LOS ANTIGUOS DE LA ERA POST INDUSTRIAL DE LA TERRAMATER: EL BENEFICIO POR ENCIMA DE TODO Y DE TODOS».
CONDE ALEXANDER VON HASSLER RAVENTTLOFT.
(COMENTARIOS)
Rebecca logró discernir entre aquel pegajoso chapoteo de pies y manos ennegrecidas, cómo los hombres de Demetrius cubrían sus espaldas conectando bombas lapa bajo el agua y los arcos de los túneles subterráneos. Las ratas paseaban ajenas a la pestilencia de aquel lugar.
Rebecca apenas podía contener una fuerte sensación de repugnancia. En cierto modo se sentía acosada como una rata, aunque no había que olvidar que estas, a su manera, eran auténticas supervivientes.
Esta última reflexión la divirtió mientras seguía avanzando, levantando su macuto y su preciado contenido. Estaba exhausta, Nika Corintian también parecía agotado. Tropezó y se sumergió hasta el cuello, uno de los hombres de Demetrius lo alzó trabajosamente. Soltó una maldición comprobando cómo las aguas contaminadas empapaban sus pantorrillas y muslos, sintiéndose más incómodo si cabía.
—Ni en mil años bajo la ducha me quitaré de encima esta peste —mur­muró malhumorado.
Yassu, a su derecha, encendió una linterna. Exploró las cavidades y túneles de alrededor, observando detenidamente la holoproyección fluorescente que levi­taba sobre la mano de Alexia, iluminando sus rasgos con un azulado resplandor.
Alexia ni se inmutaba, impermeable a los aromas de cloaca. Demetrius también estudiaba lo que parecía ser un detallado holoplano interior de todo el alcantarillado de Noctropolis, pudiendo apreciar su vasta extensión.
Si uno no conocía bien sus laberintos podía permanecer perdido durante días e incluso durante semanas. Entre murmullos que subían y bajaban de intensidad decidían la nueva ruta a seguir. Muchos de los residuos de Alexa eran altamente nocivos para la salud.
No era recomendable permanecer durante muchas horas bajo aquel oscuro entra­mado de túneles y canales. La laxitud en las medidas medioambientales no solo se había producido en Alexa, sino en toda Andriapolis–Alpha.
Demetrius levantó la mano. Su cuerpo se envaró al divisar una agitación sobre la superficie del agua, como cuando algo de enorme tamaño se mueve en su interior. Rápidamente se quitó la correa de su rifle, conectó la fuente de energía, se estiró todo lo que pudo contra la pared del túnel, apretó la culata del rifle en su hombro y apuntó hacia las aguas. Un segundo, dos. Algo se sacudió a su izquierda. Demetrius no encontró nada.Respiraba entrecortadamente.
—Cread un anillo de aislamiento. Sea lo que sea, se mueve muy deprisa y es grande.
Los hombres de Asey adelantaron a Rebecca, Nika y Yassu en silencio, levantando sus armas tanto como podían mientras cruzaban el canal. Formaron justo a la salida de túnel un círculo, separados como columnas unos de otros, sondeando cualquier agitación anormal o sonido del agua. Unos cuantos pasos más allá se encontraba Demetrius y Alexia justo en el cruce de varios túneles.
—Esto no me gusta nada, mi Señor. Tengo un mal presentimiento. Se mueve demasiado aprisa, sería mejor retroceder —dijo Alexia barriendo la impenetrable superficie del agua.
—Todo está minado, debemos seguir o moriremos —dijo Demetrius.
Una fuerte explosión retumbó por todo el túnel. Varios ladrillos y trozos de roca cayeron sobre el agua. Una cortina de polvillo cubrió sus cabezas. Rebecca se hundió, Yassu le aferró de una mano y Nika de la otra.
—Maldita sea, he tragado agua.
—Sobreviviréis —murmuró fríamente Yassu.
Algunos de los hombres de Demetrius perdieron el equilibrio.
—Ha sido una de nuestras trampas. Demetrius deben estar muy cerca —dijo uno de sus hombres conectando una linterna.
Una riada de rugidos cortó el aire en la lejanía.
—Dioses, llevan lobos–tikre —susurró con el rostro palidecido un hombre de oscura capa y piel curtida por el sol conocido como Saunhae.
—Alguien se acerca, debemos salir de aquí.
Otra potente explosión los volvió a desequilibrar. Rebecca se hundió jun­to a Nika. Yassu se esforzaba por no perder el equilibrio y por no desasirse de Rebecca. Sus hombres, desperdigados, se esforzaban por no hundirse ni perder sus armas y equipos.
—Esto cada vez se pone peor Demetrius —se quejó Saunhae. Todos tiritaban, hacía mucho frío y se hallaban en un callejón sin salida.
—Me voy a congelar.
Una máscara de resolución cubrió las mejillas de Demetrius.
—No os mováis, callaos. Silencio he dicho.
Todos se quedaron inmóviles. Nika y Rebecca surgieron de las aguas y se sujetaron al borde que sobresalía de las paredes, tanteándolo con torpeza. Las ratas les mordisqueaban los dedos sin compasión.
Temblorosos, se sujetaron con la ayuda de Yassu a una de las rejillas de ventilación. Las corrientes de aire les helaban las venas. Algunos de los hombres de Yassu apenas si podían sofocar un estornudo.
Demetrius volvió a acariciar la superficie del agua con el dorado círculo de su linterna. La acopló en la parte inferior de la boca de su rifle, apuntando de derecha a izquierda lentamente, rastreando sin hallar nada. Absolutamente nada.
—Alexia, haz un seguimiento termo–corporal.
En las sombras, las pupilas de Alexia se cubrieron de un plateado brillo, moviéndose metódicamente por el discurrir de las aguas. Una casca­da de un ancho desagüe, situado en lo alto a su izquierda, bullía burbujeante. Las espumosas deformaciones del agua eran el único sonido que llegaba a sus tímpanos.
–Nada, no detecto nada, parece haberse esfumado. Una falsa ilusión, seguro que…
—Atentos, no os mováis. Debe estar por ahí. Está cerca, muy cerca, lo presiento –dijo Demetrius.
Al igual que sus hombres permanecía completamente concentrado. El omnipresente hedor parecía verse relegado a un segundo plano al igual que el frío, el agua y las heridas. Solo permanecía el miedo y la urgente necesidad de salir de allí. El murmullo de varias cañerías rotas los salpicaba a su alrededor. Sus rostros enmarcados de frías gotas permanecían rígidos.
Una oscura figura sobresalió y se sumergió a su derecha. Demetrius permanecía quieto como una estatua de granito. Su corazón martilleaba y sus nudillos apretaban fuertemente el gatillo.
Los rugidos de los lobos–tikre repercutieron en sus cabezas. Cada vez estaban más cerca. Demetrius avanzó con el agua cubriendo su pecho un par de pasos. Sus hombres cruzaron entre ellos varias miradas de aprensión. El haz que despedía su rifle se posó en una oxidada escalerilla frente a él que, a unos veinte metros, conectaba con otro túnel y a su vez, según el holoplano, con la salida después de atravesar un par de corredores más. Una idea que pasó por su mente le hizo soltar una suave carcajada. Alexia le examinó, sorprendida.
—¿Qué demonios…?
—Cuando suelte tres disparos, todos cruzaréis y tomaréis la escalerilla. Aguardad un poco más.
Los rugidos sonaban cada vez más cerca.
—Vamos Demetrius, ¿a qué esperas? —preguntó tensamente Yassu. Los labios le temblaban de pánico.
Otra explosión los sacudió, arrastrándoles al agua.
Dos hombres de Demetrius se hundieron mientras sus camaradas corrían en su auxilio. Otro perdió su arma y el compañero de su lado se desmayaba al recibir un fuerte golpe en la cabeza.












9 comentarios:

Gabryel Leal dijo...

capo lo del bicho ese ja, es terrorrrrrrrrrrrrrrrrr

Gabrielacus dijo...

Un placer conocerte Gabryel. Bienvenido a Sillmarem. :)

Sandra dijo...

Ya he comenzado a leer Sillmarem, lo compré la semana pasada en la feria.
Me ha parecido una buena idea el dosier del principio, lo consulto de vez en cuando para no perderme.

Y coincido totalmente con la frase tan bonita que te puso Macu.

Gabrielacus dijo...

Hola Sandra. Leí tu anecdota, muy divertida (lamento la confusión). La frase de Macu es la más bonita que he leido sobre el universo de Sillmarem en este blog. Bueno a ver si consigo que Sillmarem no te dé dolor de cabeza y te haga pasar un ratito entretenido.

Un abrazo. Gabriel.

BlackRose dijo...

HELLOOO ..γειαα σας from sunny Greece and ΣτάΛες στο ΓαΛάΖιο team!!

Gabrielacus dijo...

Hello Black Rose, You´re Wellcome to Sillmarem.

galgarabel dijo...

Hola, he leído tu entrada, me parece genial. ¿Crees que te gustará Silver, la estrella marina?
Bueno aquí está el enlace:

silverlaestrellamarina.blogspot.com

Ah, todavía está en construcción.
También te puedes descargar los cómics que tiene.

Un saludo,
Galgarabel

LaEsenciA dijo...

Enhorabuena por tu blog.
Me ha gustado mucho tu estilo.
Un beso!

Gabrielacus dijo...

Hola galgarabel. Tengo mucha curiosidad por leer tus historias. También un cordial saludo a La Esencia. Sed Bienvenidos a Sillmarem.