
INTRODUCCIÓN
He aquí una valiosa muestra de algunas meditaciones y pensamientos del Conde Alexander Von Hassler, Señor del planeta Ekatón. Sobre el poder, la psique, los peligros del mal uso de la ciencia, la tecnología, la energía o el alma humana entre otras muchas temáticas. Así, como también gracias a numerosas fuentes verificadas con restos arqueológicos descubiertos recientemente de gran valor, se nos permite explorar y adentrarnos aunque sólo sea parcialmente, en destacables hechos biográficos y personales de este extraordinario hombre de su tiempo. No debemos olvidar que, al que se le ha denominado (no sin razón) “El mayor depredador político de todos los tiempos”, tuvo un comienzo, una evolución, un desarrollo y una culminación. Profundizar en el conocimiento y análisis de sus circunstancias tanto sociales como políticas y personales, es un ejercicio de extrapolación fundamental para comprender cómo se forma tanto la psique como el carácter, identidad y conducta de este ser humano tan polifacético como imprevisible. Hay quienes aventuran un cambio a un ser distinto, un antes y un después tras la ingesta del elixir de Vitava. Algunos historiadores difieren haciendo hincapié en que la ingesta del elixir tan sólo le proporcionó una ampliación de la materia prima tanto genética como cognitivo-conductual que ya poseía, a un nivel superior tanto de consciencia como de talentos-capacidades manifestados como efectos secundarios a la ingesta del elixir.
Muchos especialistas no dudan en señalar como un punto de inflexión fundamental la exhaustiva educación y adiestramiento que le proporcionó su madre, Natasha Sairos de Ravalione, de cuya biografía apenas se conocen algunos datos dispersos y, aún, sin verificar. No obstante el lugar de preferencia en la que la sitúa el Conde en sus diarios personales, no deja lugar a dudas sobre la profunda huella dejada por esta sofisticada aristócrata en la compleja personalidad de su primogénito, el señor de Ekatón. ¿Podría su progenitora haber previsto la extraordinaria evolución de su hijo? Estas como otras cuestiones pueden, en cierto modo, ser si no contestadas al menos sí explicadas causalmente por algunos detalles, escasos sí, pero no por ello menos significativos.
León Ivanenko Salenoff.
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