2 de enero de 2010

ACTOS BÉLICOS DE SILLMAREM (Extracto IX)




ACTOS BÉLICOS DE SILLMAREM (Extracto IX).




…El derrumbamiento de una pared sacudió la superficie del canal; órdenes y gritos inundaban el túnel a sus espaldas; varios zumbidos láser estallaron sobre sus cabezas. Los ojos de Alexia brillaban; varias grietas se dibujaron en la pared. Rebecca observó los arañazos de sus manos, sus uñas rotas. El frío la obligó a equilibrar su temperatura corporal enviando más flujo sanguíneo a sus extremidades. Se sentía demasiado débil para correr.


—Aquí está. Ahora o nunca —gritó Demetrius disparando su rifle.

A su espalda Yassu y Nika abrieron fuego intercambiando ráfagas con los cazadores imperiales; apenas se tenían en pie.


Algo se movía velozmente sorteando los escombros. Con violentos movi­mientos, una lobo–tikre saltó sobre ellos, siendo despedazada por una descarga a quemarropa de Yassu. Casi al mismo tiempo, delante de Demetrius emergió la ancha quijada cuajada de dientes de un aligasar. Demetrius pudo sentir cómo atrapaba la boca del rifle, arrancándoselo de las manos. Alexia le disparó todo el cargador, giró su rifle sobre sí y con ambas manos le asestó desesperadamente varios culatazos. Otro de los hombres de Demetrius se les unió soltándole un certero tiro entre los ojos, salpicando la pared de sangre y trozos de carne.


—Era enorme. Creía que habían sido eliminados hacía mucho tiempo.


—Pues parece ser que no —dijo Demetrius tratando de recuperar el aliento.


—Deprisa, salgamos de aquí cuanto antes, ¿Yassu? Yassu retrocede, ¡ahora!


La descarga de un bazooka arrancó fragmentos del techo, brotando una fuerte cascada de agua que les empujó contra la pared. Saunhae llevaba sobre los hombros a un compañero desmayado. Alexia le ayudó a cruzar la catarata y a subir la escalera bajo las descargas láser.


—¡Apretad el paso o moriremos todos, malditos seáis! —rugió Demetrius fuera de sí.


Todos se dirigieron hacia la escalerilla, en un constante intercambio de zumbidos y líneas azuladas. Subieron la escalerilla a trompicones. Saunhae se sujetó firmemente con ambas manos en la escalerilla. Una cercana explosión lo hizo resbalar de su peldaño, arrancándole una dolorida exclamación. Él y su pesada carga estuvieron a punto de caer de no ser por la ayuda de los demás, que agarrándole por las posaderas, lograron alzarle y alcanzar la salida, jadeantes. Todos le siguieron. Sólo faltaban Nika y Rebecca. Éste subió la escalerilla preci­pitadamente.


Rebecca le seguía de cerca y antes de posar su pie sobre la salida, el foco de un potente reflector móvil se posó a sus espaldas. Una descarga hizo saltar la escalerilla a sus pies. Rebecca resbaló y se balanceó suspendida en el aire, apenas sujeta por la mano de Nika. Se asía débilmente al correaje descosido de su macuto. Un metálico sonido raspó la pared; la escalerilla se hundió en el agua con violencia.


Ráfagas enlazadas arrancaron piedras y trozos de roca a su alrededor. Rebecca soltó un gemido, percatándose de cómo algo le quemaba la ropa a sus pies. Su capa se prendió en uno de los bordes. Un trozo se desgarró y el pelo en su mejilla derecha se chamuscó.


—Vamos aguanta, ya casi estamos —dijo Nika rechinando los dientes por el esfuerzo.


—Voy a morir —gimió Rebecca muy débil.


— ¡Aguantad! ¡Aguantad, ya casi estamos!


Demetrius y Alexia tomaron por la cintura a Nika, ambos tiraron fuerte­mente mientras una lluvia de destrucción sembraba de cascotes la salida. Las pisadas de un grupo de Lobos–tikre hicieron a Rebecca girar la cabeza en un incómodo ángulo. Un trío de ellas saltaron rabiosamente dando sendas colmilladas al aire, rugiendo enloquecidas. El terror casi anuló sus sentidos, persistiendo por en­cima de todo su instinto de supervivencia. Se balanceó ante otro ataque de los lobos–tikre, lo eludió, pero sus manos mojadas se resbalaron un poco más de Nika...





















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